domingo, 18 de noviembre de 2018

Proponen llamar innovadores a ciertos países en desarrollo


Hay países en desarrollo con más actitud proactiva que otros para abordar enfermedades o epidemias usando investigación. Crédito de la imagen: Pixnio.

De un vistazo

- Los países en desarrollo innovador usan la investigación para combatir enfermedades

- Epidemia de ébola en África fue enfrentada principalmente con ayuda exterior

- Conocimiento científico y tecnológico brasileño fue clave para enfrentar zika


Dividir el mundo en países desarrollados y en vías de desarrollo es una clasificación superada, afirman investigadores en un estudio publicado por PLOS Neglected Tropical Diseases el 12 de julio.

Señalan que muchos países en desarrollo están invirtiendo en investigación e innovación, por lo que abogan por usar el término países en desarrollo innovador (IDC por sus siglas en inglés).

“Un país en desarrollo innovador puede pasar de una situación de simple receptor de ayuda exterior a una actitud proactiva al enfrentar una situación que implica la necesidad de utilizar el conocimiento científico y tecnológico, por ejemplo, para combatir una epidemia”, explica a SciDev.Net Alexandre Guimarães Vasconcellos, uno de los autores del estudio y quien además es investigador en el Instituto Nacional de Propiedad Industrial (Brasil).

Alexandre Guimarães Vasconcellos

Propuesto inicialmente en el 2005 por Carlos Morel y otros colaboradores en un artículo publicado por Science, el concepto desplazó la suposición de que los países en desarrollo no innovan.

Originalmente definido a partir de una clasificación global de los 25 primeros países según una métrica basada en el número de patentes registradas en Estados Unidos por el producto interno bruto (PIB) per cápita, un IDC era un país clasificado que el Banco Mundial no consideraba como una economía de altos ingresos.

Ahora, Alexandre Vasconcellos, Carlos Morel y Bruna Fonseca revisaron las métricas.

A pesar de que los Estados Unidos aún son un país clave para las aplicaciones de patentes, los autores consideraron que usar las aplicaciones internacionales de patentes (conocidas como PCT) agregaría más información.

“Por ejemplo, China ha estado patentando de modo masivo, pero no se refleja en las patentes registradas en Estados Unidos”, dice Vasconcellos.

“Un país en desarrollo innovador puede pasar de una situación de simple receptor de ayuda exterior a una actitud proactiva al enfrentar una situación que implica la necesidad de utilizar el conocimiento científico y tecnológico, por ejemplo, para combatir una epidemia”.
Alexandre Guimarães Vasconcellos

Además, en las métricas reemplazaron el PIB por el ingreso nacional bruto (INB), que mide todos los ingresos de los residentes y negocios de un país, sin importar dónde se producen; esto es, mide el total del ingreso recibido, basado en la propiedad, enfocado en el ingreso generado por ciudadanos, y representa la fuerza económica de los ciudadanos nacionales.

Con las nuevas métricas, Estados Unidos perdió el primer lugar del ranking de los 25 países más innovadores, siendo reemplazado por China, que tiene un creciente papel en la innovación.

Otros países en desarrollo aparecen en el ranking: India (posición 4), Brasil (15), África del Sur (17), México (22), Malasia (23) y Kenia (25).

Con fines comparativos, en The Global Innovation Index 2018 lanzado el 10 de julio, China ocupa la posición 17; Malasia, 35; México, 56; Sudáfrica, 58; Brasil, 64 y Kenia, 78.

Con el fin de tener más evidencia que apoye su propuesta, los investigadores también analizaron publicaciones científicas en revistas internacionales de autores de los diez países más innovadores, para examinar su contribución global a los problemas de salud pública.

Los investigadores revisaron publicaciones científicas que se enfocaran por lo menos en una de las 17 Enfermedades Tropicales Desatendidas (ETD) registradas por la Organización Mundial de la Salud,  usadas como una representación del enfoque del país en las 93 cargas comunes de salud de los países IDC.

Encontraron que los IDC sí priorizan las ETD como un área de investigación. Brasil fue el segundo país que publicó más artículos relacionados con ETD, después de Estados Unidos.



Los investigadores también averiguaron el papel de los IDC en dos importantes emergencias de salud pública entre 2012 y 2016: los brotes de ébola en África occidental y del zika en Sudamérica.

Carlos Morel, coordinador del Instituto Nacional de Ciencia y Tecnología para la Innovación en Enfermedades Desatendidas en la Fundación Oswaldo Cruz (Brasil), señala que la primera epidemia de ébola golpeó a los países no innovadores, países en desarrollo casi todos sin bases tecnológicas, con una pobre estructura médica y hospitalaria.

Al contrario, la epidemia de zika alcanzó a Brasil, que cuenta con una red de instituciones médicas, hospitalarias y científicas nada despreciables.

“Mientras que la epidemia del ébola tenía que ser tratada y contenida principalmente con ayuda externa, la epidemia del zika fue cuidada casi enteramente, por lo menos al principio, por autoridades de salud e investigadores brasileños”, indica a SciDev.Net.





Cada nodo representa un país; dos países estaban conectados si sus investigadores eran coautores de un documento. 
Los colores rojos indican la mayoría de los países principales y el grosor de los enlaces refleja su frecuencia de colaboración. 
Los colores azules más oscuros indican los países innovadores de acuerdo con el ranking de innovación propuesto en el estudio. (Crédito: Vasconcellos, Fonseca y Morel, 2018).


Para entender las diferentes maneras en las que los países en desarrollo enfrentaron las epidemias, los investigadores se fijaron en las redes nacionales de coautorías, basadas en artículos publicados durante el pico de cada epidemia.

El análisis de las redes demostró el importante papel de la infraestructura y del personal de los IDC para la prevención y control de esta epidemia.



“Miramos la colaboración de un solo país con otro porque al colaborar más, el país tiene más acceso a diferentes bases de conocimiento y esto permite tener un mayor potencial en innovación que un país que no colabora con ningún otro”, explicó a SciDev.Net Bruna de Paula Fonseca e Fonseca, investigadora en la Fundación Oswaldo Cruz.

Mark Kessel, presidente de la Fundación para Nuevos Diagnósticos en Innovación (Suiza) dijo a SciDev.Net que la relevancia del artículo obedece a diversos factores.

“Las inversiones de capital en la economía mundial se producen en muchos casos donde los inversores perciben que hay un entorno innovador; por lo tanto, el alcance de las solicitudes de patente es un indicador de innovación”.

Según Kessel, al abordar asuntos de salud mundial, como el zika y el ébola —mencionados por los autores— también es probable que se destinen fondos de la cooperación gubernamental y privada cuando existe la creencia de que esos países pueden ser una fuente innovadora para tratar esas enfermedades.

“Crear una manera de describir mejor a los países innovadores más importantes debe proporcionar una manera más precisa de invertir los fondos”, indicó.

El concepto de países en desarrollo innovador se diseñó en 2004 durante una sesión de lluvias de ideas sobre “Innovación en Países en Desarrollo” en la conferencia del Centro Bellagio de la Fundación Rockefeller.

El entonces director asociado para Equidad en Salud de esta fundación, Charles Gardner, quien fue coautor del artículo de Morel y otros en 2005 en Science, cree que este estudio realiza una importante contribución a la salud global.

“[Casi] quince años después del encuentro fundamental en Bellagio, muchos líderes globales de salud e inversores de investigación de salud aún siguen estancados en paradigmas viejos y paternalistas que involucran ‘inventar soluciones aquí para dárselas a las personas pobres de allá’, lo cual significa que a menudo perdemos oportunidades de aliarnos con los IDC en el mismo nivel, como pares”, subraya Gardner, quien ahora es director de Ciencia y Tecnología en Salud de la Fundación para un Mundo Sin Humo (EE.UU.).

Y afirma: “personalmente creo, basándome en 25 años de experiencia trabajando con investigadores de África, Asia, Medio Oriente y América Latina, que las innovaciones más relevantes tienden a surgir de investigadores y expertos que realmente viven donde está el problema”.

Enlace al estudio en PLOS Neglected Tropical Diseases

Por: Luisa Massarani

SciDev


viernes, 4 de mayo de 2018

Consumo de alimentos - Los cambios implicarán el desarrollo de productos innovadores para los próximos años



Bajo el lema "Sos PyME de alimentos, podés ser parte del supermercado del mundo", el Ministerio de Agroindustria de la Nación inició el Programa Nacional de Capacitación para mejorar la competitividad exportadora de las pymes alimentarias.

Durante la apertura del seminario, "Nuevas tendencias de consumo de alimentos en el mundo" que contó con la participación de más de 120 pymes, la directora Nacional de Alimentos y Bebidas, Mercedes Nimo afirmó que "tenemos que posicionar los alimentos argentinos en el mundo, diversificando la matriz exportadora, y para eso necesitamos que más pymes exporten".

El seminario, llevado a cabo por la Secretaría de Alimentos y Bioeconomía y la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional (AAICI) tuvo por objeto asesorar a empresarios de PyMEs alimentarias.

Los puntos centrales analizados durante la jornada abordaron la necesidad de entender al nuevo consumidor, principalmente los millennials, que cuentan con valores distintos a la hora de consumir y seleccionar un producto.

Honestidad, especificidad y simpleza, fueron algunos de los ejes planteados para producir un alimento y transmitir un mensaje.



El producto en sí mismo cada vez tiene menor impacto a la hora de decidir la compra, los intangibles son los que reciben la mayor valoración: productos éticos, amigables con el medio ambiente, que cuenten con beneficios para la salud, con aportes al bienestar o los alimentos funcionales como un gran motor de crecimiento en el consumo.

Tampoco se dejó de lado el deleite, como otro punto importante a tener en cuenta pero mediante porciones más pequeñas que permitan lograr dietas más equilibradas.

Una de las frases utilizadas por los disertantes fue ¨el pasado es el futuro¨, así perciben los nuevos consumidores los productos a adquirir, por eso existe hoy una tendencia en las etiquetas a volver hacia el pasado, de contar historias a través de un packaging y poder así referenciar al consumidor (trazabilidad vinculados con procesos e historias de vida)

Claramente nos encontramos en un punto de inflexión en materia de producción, consumo y comercio de alimentos y las empresas deberán apelar a la creatividad, innovación y sobre todos sistemas de gestión de calidad y ambientales para poder presentar a los consumidores el trabajo realizado desde el campo a la góndola.



El evento realizado en la sede de la cartera agroindustrial nacional, también se transmitió por streaming, desde donde fue visto por más de 280 personas en todo el país.

Participaron el gerente de Agroalimentos de AAICI, Patricio Pizzoglio; el director para América Latina de Innova Market Insights, Jorge Sarasqueta; el director de Diseño Ejecutivo de Tridimage, Hernán Braberman; el responsable del grupo de Investigación, Desarrollo e Innovación del Centro de Agro alimentos de INTI, Gabriela Laura Gallardo.

También se hicieron presentes funcionarios del INTA, del Ministerio de producción además de entidades empresarias como COPALFAIM, Federcitrus y representantes de PyMEs alimentarias de todo el país.

La próxima actividad del Programa será el 15 de mayo con la presentación del Programa Exporta Simple.

Agroindustria



martes, 12 de diciembre de 2017

Un encuentro para pensar el futuro agroindustrial


Balvín, Mentaberry y Levi Yeyati en la apertura del encuentro.

Con expertos y actores involucrados, se debatieron los desafíos que se presentan a futuro para el sector agropecuario y agroindustrial.

Organizado por  el Programa Argentina 2030 de la Jefatura de Gabinete de Ministros, junto con el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, se llevó a cabo la jornada “Agro 2030: innovación para el desarrollo”.

La apertura contó con la presencia del coordinador Ejecutivo del Gabinete Científico Tecnológico (GACTEC), Alejandro Mentaberry.

“Hoy el planeta está enfrentando grandes demandas que provienen de la matriz energética, del cambio climático, y a éstos grandes problemas debemos enfrentarlos con grandes soluciones”, expresó Mentaberry durante el inicio del encuentro.

Destacó, en esta línea, la importancia de pensar a largo plazo para poder definir el destino del país y de trabajar en la diversificación:

“Tenemos que empezar a integrar redes de cadenas de valor, pensar de otra forma las economías regionales, y en la sustentabilidad”.

Lo acompañaron en la apertura Juan Balbín, presidente del INTA, quien se demostró motivado por los desafíos que se presentan a futuro en relación a la tecnología y el cambio climático; y Eduardo Levy Yeyati, director del Programa Argentina 2030, quien haciendo referencia al programa afirmó:

“Argentina 2030 quiere inspirar una visión de futuro para entender que podemos ser mucho más de lo que creemos que podemos ser.

Queremos pensar una Argentina hacia adelante que inspire las políticas necesarias a implementar en ese futuro”.

El primer panel se dedicó a analizar la agricultura y la agroindustria en función de la innovación productiva y el desarrollo económico.

“El agro está condenado, a nivel mundial, a ser un sector de origen tecnológico”, afirmó Roberto Bisang, investigador del Instituto Interdisciplinario de Economía Política de la Universidad de Buenos Aires y consejero Presidencial del Programa Argentina 2030.

Además, se refirió a las posibilidades de la estructura productiva argentina y del potencial de la bioeconomía para sumar eficiencia en la matriz productiva.

También participaron de la mesa María Beatriz Giraudo, coordinadora de Políticas para el Desarrollo Sustentable y Plan Belgrano; Santiago del Solar, jefe de Gabinete del Ministerio de Agroindustria, quien se remarcó las grandes oportunidades; y Fernando Andrade, investigador de la EEA Balcarce del INTA, quien se refirió a los desafíos que presenta el cambio climático:

“Tenemos que satisfacer futuras demandas pero también reducir el impacto ambiental”, aseguró.

La jornada continuó con un panel sobre los desafíos hacia adelante; una mesa sobre el futuro de los institutos públicos de innovación; y una conferencia de cierre a cargo del periodista y economista Sebastián Campanario titulada “El futuro en tiempo real”.

MINCyT


miércoles, 29 de noviembre de 2017

Conferencia "Innovación y Conocimiento para el Desarrollo"



Se ha alcanzado la capacidad máxima de la sala.


sábado, 17 de junio de 2017

La innovación, las políticas públicas y su rol en el desarrollo productivo


La doctora Primi junto al ministro de Ciencia de la Nación, Lino Barañao en el C3

La prestigiosa economista Annalisa Primi repasó los porqués vinculados a la necesidad de más y mejores innovaciones que tienen las sociedades contemporáneas y cuáles son los claroscuros en tales dinámicas.

El encuentro titulado “Tendencias globales de las Políticas en Ciencia, Tecnología e Innovación”, organizado por el Ministerio de Ciencia de la Nación (MINCYT) en el Centro Cultural de la Ciencia (C3), contó con la participación de la titular de la Unidad de Políticas Estructurales e Innovación del Centro de Desarrollo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Annalisa Primi.

Las palabras de bienvenida estuvieron a cargo del ministro Lino Barañao, quien destacó las cualidades intelectuales de Primi, tanto como su trayectoria académica y profesional, que incluye la publicación de trabajos junto con el premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz.

A su turno, Primi señaló que las economías globales demandan más y mejor innovación debido a los cambios en la geografía del comercio, la automación y las nuevas tecnologías.

En ese sentido, expresó: “Al diseñar políticas en un contexto de economías digitales e interconectadas, se debe atender a cómo materializar oportunidades y mitigar riesgos.



Para ello, resulta vital comprender que la innovación no es algo aislado, muy lejano de la sociedad, sino que es el corazón del desarrollo de los países en un escenario mundial turbulento”.

“Existe la tendencia hacia una mayor interconexión de las economías, con elementos muy positivos como cadenas globales de valor, nuevas formas de aprendizaje y de cooperación, pero también hay grandes zonas de exclusión observables en datos más refinados”, puntualizó la especialista.

Y agregó: “Porque si bien hay mayores niveles de participación de los países emergentes en el comercio mundial, el valor asociado a esos países se vincula con las materias primas, por lo que sigue siendo muy bajo”.

En cuanto a las inversiones en ciencia y tecnología, Primi consideró que “la tarea para el desarrollo en los países emergentes es doble, porque la inversión pública es fundamental para apalancar la inversión privada.

Lo que se emparenta con los incentivos o estímulos para que las empresas apuesten e inviertan en investigación y desarrollo, aun cuando la rentabilidad es mucho más rápida en otras áreas que no implican los esfuerzos de la innovación”.

Más adelante, la expositora lanzó el interrogante:

¿Cómo la automación y las nuevas industrias van a influir en la generación de riqueza?

O, en otras palabras, ¿la renta provendrá del proceso manufacturero o del conocimiento detrás de las tecnologías digitales?

“Esto lo tenemos que prever ya que habrá cambios en la productividad; por ejemplo, sabemos que en las empresas más grandes el incremento de procesos automatizados podrá elevar las ganancias a niveles muy altos.

Entonces, si el objetivo es el incremento de la productividad, las políticas tienen que ser capaces de dialogar bajo una economía automatizada, con sus puntos a favor y en contra”, asestó Primi.



La experta enfatizó la creciente relevancia de las políticas públicas, porque los desafíos hoy en día no sólo apelan por más productividad, sino también por más y mejor empleo, al igual que por más productos sustentables.

De ese modo, planteó: “¿A qué tipo de innovaciones queremos apoyar?

Si la respuesta es la innovación científico-tecnológica, no podemos perder de vista al diseño o a la urbanización.

Estos conocimientos no son pilares aislados o contrapuestos, sino que deben trabajar de manera integrada para responder a una complejidad mucho mayor, que implica la formación de soluciones”.

Por último, Primi se explayó en torno a los riesgos asociados con las nuevas dinámicas y cómo las políticas deben ayudar a mitigarlos.

Así, identificó una marcada tendencia hacia la concentración y a la desaparición de los trabajos rutinarios y de baja calificación.

Además, indicó que aumentará la velocidad con que aparecen y desaparecen las ventanas de oportunidad para las economías regionales en un contexto internacional signado por reacomodamientos geopolíticos.

Analissa Primi se graduó en la Escuela de Negocios y Economía de la Universidad de Maastricht (Países Bajos), posee una maestría en Cooperación Internacional y Desarrollo Económico de la Universidad de Pavía (Italia), y cuenta con una licenciatura en Instituciones y Mercados Financieros en la Universidad Tor Vergata de Roma (Italia).

En la actualidad, se desempeña como titular de la Unidad de Políticas Estructurales e Innovación y coordina la Iniciativa de Diálogo de Políticas sobre Cadenas Globales de Valor, Transformación Productiva y Desarrollo en la OCDE.


La doctora Primi junto al ministro de Ciencia de la Nación, Lino Barañao en el C3

Hasta 2009, participó como economista asociada en la División de Desarrollo Productivo y Empresarial de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe de las Naciones Unidas (CEPAL), en Santiago de Chile.

El trabajo de Primi indaga la relación entre la innovación, la transformación productiva y el desarrollo, con particular énfasis en el papel del Estado respecto a los sectores industriales, científicos, tecnológicos, de innovación y propiedad intelectual en economías emergentes.

Además, cuenta con amplia experiencia en la asistencia técnica, diseño e implementación de políticas en tales campos, a los cuales les ha dedicado una profusa cantidad de publicaciones institucionales y académicas.

MINCyT